Pónganse cómodos,

aquí podrán encontrar desde reflexiones del trasnochado que les escribe hasta humor, opinión y algunas cuestiones que a mi criterio valen la pena.
Seremos anónimos, pero seremos mas anónimos, al menos.
Por que un día los hijos bastardos del corazón se cansaron y salieron.

Bienvenidos también a su refugio

Mi hermano

Hermano de sueños, frustrados, cansado del rodaje sin estrenar.
Fui vos, uno solo, y llegué a entenderte con solo sentir, hoy mas quizás.

Nunca supimos de homenajes ni despedidas, ni en el final del pasillo,
ni en los espejismos de laureles.
hoy me toca seguir, sin saber que solo serás un recuerdo de mi juventud,
un reflejo de mis certezas en el batallón de la inocencia,
o un pedazo de mi oasis entre los farsantes. 

No te hace un ángel tu condición, quizás hoy seas un profeta esperando,
un sabio que supo a su manera, ponerle fin al dolor.
Dirán que hay que ser valientes para seguir,
pero nadie negará que torciste la muñeca de la incertidumbre.

Te pise las huellas, pisaste las mías, esperame,
con una guitarra, con el blues del 27, con un delirio bendito.








En honor a Rodrigo Luyo

Se fue un redundantemente inmenso.

En su honor, debemos agarrar el blog, asesinar el "Me gusta", animarnos al escrito del impulso, a creer en la poesía a primera vista.
En honor a Rodrigo Luyo, debemos ametrallar los duendes burlones, atravesando las sombras con escupitajos errantes.
En honor a Rodrigo luyo, debemos despertar las musas y tratarlas como a señoras, antes de que tomen la forma de un reflejo maldito de nosotros mismos.
Debemos expulsar esos pestanéos que duran años.
No temer a la hoja en blanco, a escribir como un niño, a volver a nacer, a creer que el poeta nunca morirá.


Maximiliano Melchior.  24/2/2017


Todo es un juego hasta que deja de serlo,
Espero que te des cuenta, voy a seguir jugando.

Acuarelas Malditas

Intenté alcanzarte sin que raspen las cenizas,
Me esforcé hasta ver, un cuento infantil desilustrado,
Me mareó en un constante carrusel, delirando el horizonte
Descubrí a mi aburrimiento en las letras de lo que no nombramos,
Me vendiste mariposas, fugándose mis duendes a tus higueras.
Prometí, no arruinar, con acuarelas malditas, estos lienzos del perdón.





Viva mi Patria treintañera y la que también es de los otros, con un amor para cada estación, con una década para cada droga, pero solo un destino.